Hay ingredientes que ya vienen listos para brillar. Los pimientos morrones asados y pelados de Meridiano son exactamente eso: un producto que tiene todo el trabajo hecho, con el sabor profundo que solo da el asado lento y la calidad de la materia prima mendocina. Lo que te queda por hacer es combinarlo bien. Y para eso, hoy te traemos una receta de plato principal que es simple, completa y que queda muy bien en cualquier mesa.
Hay una diferencia enorme entre un morrón crudo y uno asado. El proceso de asado concentra los azúcares naturales del pimiento, suaviza su textura y le da ese sabor dulce y ahumado que es imposible replicar de otra forma. Cuando además se pela y se conserva en aceite de buena calidad, el resultado es un ingrediente que tiene personalidad propia y que eleva cualquier preparación con solo agregarlo.
En Meridiano los morrones se asan y pelan de forma artesanal, sin conservantes y con materia prima local. Eso significa que cuando abrís el frasco, lo que encontrás adentro es exactamente lo que parece: morrón, aceite y nada más.
«Un buen ingrediente no necesita mucho acompañamiento. Solo necesita que lo dejes ser lo que es.»
Esta receta es un plato principal completo, sabroso y con muy pocos pasos. Los morrones hacen el trabajo pesado en términos de sabor, así que no necesitás mucho más.
Ingredientes para 4 personas:
Preparación:
Precalentá el horno a 200°C. Colocá el pollo en una fuente para horno, salpimentá bien y rociá con un hilo de aceite de oliva y el jugo del limón. Aplastá los dientes de ajo con la hoja del cuchillo, sin pelarlos, y distribuílos alrededor del pollo. Llevá al horno por 35 minutos.
Pasado ese tiempo, abrí el frasco de morrones Meridiano, escurrí las tiras y distribuílas sobre el pollo. Volvé a llevar al horno 15 minutos más, hasta que el pollo esté dorado y los morrones levemente caramelizados. Al sacar del horno, terminá con hojas de albahaca fresca por encima y un último hilo de aceite de oliva.
Serví directo de la fuente, con pan rústico para aprovechar los jugos del fondo.
Si podés, dejá macerar el pollo con el aceite, el limón, el ajo y la sal durante una hora antes de cocinarlo. Ese paso no es obligatorio pero hace una diferencia notable en el sabor final. Y si te sobra alguna tira de morrón, guardala en el aceite del frasco en la heladera y usala al día siguiente en un sándwich, con pasta o sobre una pizza. No dura mucho porque no queda nada.